Se responde a la siguiente sincera inquietud de parte de una persona que reza a María:

“El Espíritu Santo, quien inspiró las escrituras por boca de ella misma (María) dice, ‘desde ahora me llamarán bendita todas las generaciones’: No se le da en las iglesias protestantes el respeto debido que demanda el Espíritu Santo, no la BENDECIMOS, es asustante a mi parecer”.

Respuesta

La cita en latín en esta foto, “beatam me dicen omnes generationes” significa “me llamarán bendita todas las generaciones“. Seguidores del catolicismo suelen recurrir a esta cita de Lucas 1.48 para justificar la práctica de rezar a María. ¿Pero la palabra “bendita” en la cita se refiere a la oración? La palabra en griego es el verbo “makaritzo” que se define como: “tener por feliz, estimar dichoso” (fuente: Diccionario Vox greco-español), “considerar feliz o dichoso” (fuente: Diccionario conciso griego-español del Nuevo Testamento, Sociedades Bíblicas Unidas). La mayoría de las traducciones actuales traducen makaritzo de acuerdo a esta definición. Veamos por ejemplo, dos versiones católicas de amplia difusión:

En adelante todas las generaciones me llamarán feliz…
Lucas 1:48, Libro del Pueblo de Dios

“...desde ahora todas las generaciones me dirán feliz…
Lucas 1:48, Biblia Latinoamericana!

Este verbo aparece solamente dos veces en el Nuevo Testamento, aquí en Lucas 1.48 y en Santiago 5:11, que dice:

(10) Tomen como ejemplo de fortaleza y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. (11) Porque nosotros llamamos felices a los que sufrieron con paciencia. Ustedes oyeron hablar de la paciencia de Job, y saben lo que hizo el Señor con él, porque el Señor es compasivo y misericordioso.
Santiago 5.10-11, Libro del Pueblo de Dios

En ambas citas, Lucas 1:48 y Santiago 5:10, se trata de llamar o considerar como felices o dichosas a personas que han sido bendecidas por Dios. Gracias a la especial intervención de Dios, estas personas son “felices”. Son seres humanos benditos porque Él los bendijo de manera especial. Santiago no nos insta a “rezar” a los profetas del Antiguo Testamento ni a los que sufrieron con paciencia, sino más bien a tomarlos como ejemplo, citando el caso de Job, cuya vida demostró que la paciencia y la perseverancia eventualmente recibieron su recompensa. Dios bendijo a estas personas del Antiguo Pacto; por eso, las llamamos “felices” (benditos). Pero no les rezamos. De la misma manera, la madre de Jesús, consciente de la manera en que Dios fue bondadosa con ella, dijo que todas las generaciones la considerán “feliz” (bendita). Pero no por esto reclamaba ella una veneración especial.

Ejemplos de “bienaventurados”.
Aunque el verbo makaritzo (llamar o considerar feliz, dichoso) solamente ocurre dos veces en el Nuevo Testamento, el adjetivo correspondiente, makarios es más frecuente. Se traduce como “feliz, dichoso” o tradicionalmente, “bienaventurado”. Se emplea 48 veces, apareciendo por vez primera en las famosas “bienaventuranzas” del evangelio de Mateo capítulo 5:

Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos
Mateo 5.3, Biblia de Jerusalén. Comparemos ejemplos de otras traducciones modernas:

Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos”.
Mateo 5.3, Libro del Pueblo de Dios

Felices los que tienen el espíritu del pobre, porque de ellos es el Reino de los Cielos”.
Mateo 5.3, Biblia Latinoamericana

Otra versión moderna, la Palabra de Dios para Todos, en Mateo 5.3 traduce makarioscomo “afortunado” con la siguiente aclaración: “Afortunado: Se refiere a la honra y felicidad que proviene de una bendición de Dios”.

Lía, la primera “bienaventurada”.
Encontramos una situación algo parecida a Lucas 1.48 en la historia de Lía en el Antiguo Testamento, así como se cita en la versión griega (La Septuaginta) de Génesis 30:13. Cuando su criada dio a luz un niño, Lia dijo, “Bienaventurada yo, porque bienaventurada me dicen las mujeres”, usando el mismo verbo que aparece en Lucas 1.48. La versión citada aquí de Génesis 30.13 es la traducción de la Septuaginta al castellano realizada por el presbítero católico Gillermo Junemann en el siglo 19. El verbo en la frase “me dicen bienaventurada” aquí en Génesis 30.13 es el mismo que se traduce como “me llamarán dichosa” (o feliz) en Lucas 1.48. En el caso de Lía la dicha era por tener un hijo por medio de su criada. La consideran dichosa otras mujeres. En el caso de María, no solamente las mujeres sino “las generaciones” la llamarán “dichosa”, “feliz”, “afortunada” o “bendita”, porque Dios la bendijo con una misión increíble: ser la madre por la cual llegaría el Hijo de Dios al mundo. Sin embargo, lo que María misma destaca con la palabra “bendita” (dichosa, feliz) es la bendición de Dios hacia ella. De la misma manera Santiago 5 hace hincapié en como Dios bendijo a los profetas que sufrieron en el Antiguo Testamento. Asimismo, en las bienaventuranzas en Mateo capítulo 5 vemos como Dios bendice de una manera especial a sus discípulos con la salvación eterna. En ningún caso la bendición de parte de Dios es una invitación a rezar a la persona bendecida.